Mis tres madres, regalos de Papá Dios

PACHAMAMA(Por: P. Giovanni Sabogal).- ¡Que dicha tan grande tenemos nosotros, por la misericordia de Dios, de tener tres Madres: nuestra madre, la madre de Dios y la madre naturaleza! ¡Que bienaventurados somos nosotros, de tanto amor de la Santísima Trinidad, de concedernos tres madres!

Dios en su infinita bondad nos ha regalado la vida, para amarla, valorarla y ponerla al servicio de los demás. Nos ha obsequiado la vida por medio de una mujer, de una madre, dentro de un hogar. Tanto es el amor de Dios que nos ha enviado un ángel para que nos cuide, nos eduque, nos forme en los caminos del bien, en los senderos de Dios, de los valores cristianos.

Dios que es familia, la Santísima Trinidad, nos ha traído al mundo, para alegrar al mundo, para hacer historia en ella. Nos ha creado a su imagen y semejanza (Gn 1, 26-27), dentro de una familia, a través de una mujer. Cómo no agradecer a nuestro Salvador de bendecirnos con una madre, una mamá, una amiga… Gracias oh buen Dios, por nuestros ángeles de la vida.

Dios no se cansa, ni se cansará de amarnos, porque no sólo nos ha dado una madre, sino que nos ha regalado a la Madre de las madres, que es María, que nos ha obsequiado Jesús, desde la Cruz. Ella es reina de las madres, la niña de los ojos de Dios.

Así como ella cuidó y amó a Jesucristo, su hijo amado, intercede por nosotros, porque es obediente siempre a la voluntad de Dios. Papá lindo jamás nos deja solos y nos ha dado a María para que siempre nos acompañe. Unamos siempre nuestras manos para pedirle que interceda por nosotros y nos ayude en nuestro camino de santidad, como nos ha pedido el Papa Francisco en la exhortación apostólica Gaudete et Exsultate.

Dios nos bendice tanto, que nos ha regalado también una tierra donde habitar, la madre naturaleza, donde todos estamos llamados a venerarla, a respetarla y amarla como Dios lo ama, porque es su creación.

Amemos la creación amorosa de Dios, nuestra amada madre naturaleza, a semejanza de san Francisco de Asís. Debemos hacer esfuerzos por defenderla, como nos ha pedido el Papa Francisco en la Carta Encíclica “Laudato Si” y en su visita a Puerto Maldonado: “Amen esta tierra, siéntanla suya. Huélanla, escúchenla, maravíllense de ella. Enamórense de esta tierra Madre de Dios, comprométanse y cuídenla, defiéndanla. No la usen como un simple objeto descartable, sino como un verdadero tesoro para disfrutar, hacer crecer y transmitirlo a sus hijos… La defensa de la tierra no tiene otra finalidad que no sea la defensa de la vida”.

¡Qué grande es Dios!, por su divina misericordia, de bendecirnos con tres madres. Valoremos, cuidemos, respetemos, amemos y defendamos a nuestras madres, como nuestro Creador. Seamos verdaderos discípulos del Señor, amando y venerando lo que Papá Dios nos ha obsequiado, denunciando las injusticias contra ellas, especialmente por los intereses económicos, la destrucción del medio ambiente, la violencia contra ellas.

(Publicado en Mar Adentro, mayo 2018)

PORTADA MAR ADENTRO JUNIO 2018  

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