Amor gratuito y misericordioso

misericordioso (Por: Fray Héctor Herrera OP).- Frente a la violencia, codicia y atropello a los derechos fundamentales de la persona Jesús nos ofrece a sus discípulos el amor gratuito y misericordioso, como nos propone Lc 6,27-38


“Amen a sus enemigos, traten bien a los que los odian” (v.27). La propuesta de Jesús es “abrir el corazón al miserable. Es la actitud divina que abraza, es la entrega de Dios que acoge, que se presta a perdonar” (Papa Francisco). Es vencer al odio con el amor.

“Bendigan, no maldigan, oren” (v.28) recuerdo a aquella mujer en el lecho de muerte bendiciendo al esposo que la había abandonado hacía 38 años pedía que viniera para decirle que siempre le perdonó y oró por él. El esposo vino y la mujer murió en paz perdonando y amando, porque conoció el amor gratuito de Dios.

“Al que te golpee en una mejilla, al que te quite el manto, da todo lo que te pide” (cf. 29-30) Frente a la violencia estructural de maltrato a la dignidad de las personas, al despojo de los bienes de los pobres, Jesús nos invita no a responder con violencia, sino con el amor compartido que lucha por cambiar las situaciones injustas, y devolverles la dignidad a todos. El amor es fuerza de unidad y solidaridad de los que acogen radicalmente el amor a Dios y a la humanidad, como nos enseñó él mismo dando su vida por nosotros.

Jesús nos llama a tratar bien a los demás, como queremos que nos traten bien (cf. 31) es respetar, amar, saber valorar a los otros, convivir en paz, hacer realidad la fraternidad que Él proclama y quiere para sus discípulos. Si en nuestra sociedad eliminaríamos la discriminación, el racismo aprenderíamos a amar al otro en igualdad de condiciones.

¿Cuál es la diferencia entre los que no conocen a Dios y los creyentes? Si hacemos el bien a los que nos hacen el bien, no cambiamos ni nosotros ni las relaciones sociales. Jesús sale en busca de los pecadores para abrazarlos, tocarlos, integrarlos y sanar su corazón. Los cambió y sanó su corazón que se abrió al amor a los demás y conocieron a un Dios cercano.

Todos somos pecadores, llamados a cambiar en nuestra vida personal y social. Pecadores, sí, corruptos no, clamaba el Papa Francisco. “El corrupto es aquel que peca y no se arrepiente, el que peca y finge ser cristiano y con su doble vida escandaliza. El corrupto no conoce la humildad, no se considera necesitado de ayuda y lleva una doble vida.

La corrupción no es un acto, sino una condición, un estado personal y social en el que uno se acostumbra a vivir. El corrupto está tan encerrado y saciado en la satisfacción de su autosuficiencia que no se deja cuestionar por nada ni por nadie. (pp 92-94 Francisco El nombre de Dios es misericordia)

“Sean misericordiosos como es misericordioso el Padre de ustedes” (v.36) es el elemento constitutivo de todo cristiano. Aprendamos del maestro Jesús, pasó haciendo el bien, nos mostró el rostro misericordioso de Dios acogiendo y perdonando a los que se llenaban de su amor gratuito y abrían su corazón a los demás creando nuevas relaciones humanas, justas y fraternas, opuestos a todo tipo de violencia, discriminación y despojo de los pobres. Solo un corazón noble, gratuito sabe dar su vida como Jesús por amor aún a los que no te aman. (DOMINGO 7 T.0. C. D. 24.2.2019. LC. 6,27-38)