Domingo 27 diciembre 2009: Las virtudes domésticas de Nazareth

LAS VIRTUDES DOMÉSTICAS DE NAZARET

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA. 2009

Una visión meliflua, edulcorada de la sagrada FAMILIA, un retrato idílico de los tres personajes, Jesús, María y José en Nazaret, no ayuda en absoluto a digerir, interpretar, sentir y afrontar la dura condición humana, con todo el cúmulo de sinsentidos, enfermedades, pobrezas y sufrimiento que ella nos depara.

Ante una situación caótica, sobre todo en el orden de los valores, con la familia tan denostada y ridiculizada en los medios de comunicación, con el hecho social de que gran parte de los matrimonios que se contraen no duran y terminan más pronto que tarde en divorcio, ¿qué puede decirse de la “Sagrada Familia” que no sea evasivo y música celestial?

Lo primero de todo es, creo yo, renunciar o al menos no insistir en el adjetivo de “sagrada”. No porque no sean sagrados sus personajes. ¡Si cada ser humano lo es! Sino por las connotaciones de ese término que parece sacar a esas personas de la dura y pura realidad. Más bien hay que insistir, como hacen los evangelios, en los aspectos profanos, en la vida de los tres fuera del templo. Familia fundada incluso contra las dudas y sospechas de José ante el embarazo de María; familia pobre y en camino, de modo que el niño tiene que nacer fuera del pueblo y en un establo; familia de emigrantes; familia con momentos de desencuentro y mutuos reproches, de los que tenemos constancia y ocurren precisamente en el Templo (evangelio de hoy); familia anónima durante muchos años, que crece en el silencio, el trabajo y la obediencia, en un pueblo pequeño de la Galilea pagana.

Segundo: detenernos en las “virtudes domésticas” hacia donde apunta la oración-colecta del día, invitándonos a pedirlas y practicarlas.

Dentro de la parquedad de los evangelios, de esas virtudes se destaca el respeto de unos a otros. Respeto al misterio personal de cada uno. No entiende José el embarazo de María. No entiende María la “fuga” de Jesús cuando tiene sólo 12 años, menos entenderá más tarde su “locura” y su muerte como delincuente. No podemos entender nosotros el misterio de la Encarnación, es decir, el misterio de la presencia de Dios en aquellos personajes tan insignificantes y marginados. Y menos entendemos esa presencia real de Dios, siempre fiel, en la historia de hoy, tan cruel y atormentada. El respeto y la fe-confianza en el otro, en los otros, el silencio ante lo incomprensible humano está en la raíz de una convivencia familiar, que pueda ir recuperando lo que hoy tenemos tan roto: la imagen de Dios en el ser humano.

Y junto al respeto, he dicho el silencio. Pero silencio no cómplice. No se trata de callar ante tanta injusticia que produce la muerte de inocentes, o de la persistencia de la pena de muerte bendecida por el Gobierno del país más importante y “demócrata” del mundo, ni ante la violencia de género, o ante las leyes favorecedoras del aborto o atentatorias contra la dignidad de la persona o de la misma naturaleza. No! Hay que denunciarlo todo eso a voz en grito, lo que no hacemos por miedo y comodidad.

Pero respeto y silencio ante muchos modos de pensar diferentes a los nuestros, ante muchas cosas que no entendemos pero que no causan daño a nadie y que no son necesariamente malas, aunque no las entendamos. Sabiendo, además, que todos nos lucramos y mucho de lo que invertimos, arriesgándonos, en inocencia, confianza y ayuda desinteresada al diferente, al otro, por ser otro. Silencio, respeto, inocencia y convivencia amorosa que no son precisamente ingenuidad ni vacuo optimismo.

JOSÉ MARÍA YAGÜE

PORTADA MAR ADENTRO JUNIO 2019  

 logo voluntarios22

face padre sandro

 

voluntariado

 

logo coro diocesano

Diócesis de Chimbote

Jirón Ladislao Espinar 456 -  Chimbote - Ancash PERÚ
Teléfono (051) 043 324171 - Email: correo@obispadodechimbote.org