Al encuentro de la Palabra

 

¿ESTÁ DE ACUERDO CON LA BIBLIA FABRICAR ESTATUS DE CRISTO?

 A propósito de la estatua de Cristo con la que nuestro presidente quiere perpetuar su recuerdo y exaltar su ego colosal, del mal gusto artístico de la misma y de la pobre imaginación de reproducir modelos ya consagrados en otros países, algunos han vuelto a preguntarse qué dice la Biblia sobre la fabricación de estatuas de carácter religioso.


En realidad es uno de los temas que menos les preocupó a los autores del Antiguo y del Nuevo Testamento. Es más, es un tema ínfimo, antecedido en importancia por centenares de exigencias sobre el amor, la tolerancia, la búsqueda de la justicia y la fidelidad a Dios. Este tema podría honestamente preocuparle a un espíritu extremadamente escrupuloso que ya convirtió su corazón a Dios practicando el bien, promoviendo la justicia en todos los ámbitos sociales y habiendo alcanzado el espíritu de oración y la plenitud del amor tal como lo expresa 1 Cor 13. En este estado casi beatífico, un cristiano puede cuestionarse con toda razón: ¿hay algo que todavía me aleja de Dios? Superada toda ambición material de mi corazón ¿las imágenes que tengo de Dios me alejan de él, me impiden amar más plenamente al prójimo?; ¿realmente amo a Dios sobre todas las cosas o amo más una imagen que me he hecho de Él?

Los profetas siempre vieron una peligrosa tentación en las religiones vecinas y quisieron preservar la austeridad y sencillez de la religión patriarcal. Ninguno de ellos prohibió fabricar estatuas, aunque algunas veces se burlaron de los que ponen su confianza en ídolos (Is 42,17). Por otro lado, los que muestran tanto interés en que se cumplan todas las observancias que propone la Biblia, aún las más insignificantes, también deberían obedecer las prohibiciones a comer mariscos (Dt 14,10) o conejo o cerdo (Dt 11, 6-7) y vestir con productos textiles que mezclan diversas fibras (Lev 19,19) algo casi imposible en estos tiempos, a menos que tejan sus propias telas.
En cuanto a fabricar una imagen de Cristo, no hay nada en el Nuevo Testamento que lo prohíba. Este tema de la fabricación de imágenes solo toma importancia en los círculos evangélicos con menor capacidad de razonamiento como una campaña de desprestigio a las Iglesias Católica y Ortodoxa en las que milenariamente se han empleado las imágenes como instrumento catequético o como objetos de devoción. Por lo tanto representar a Cristo, a Yavé, al Espíritu Santo, a los santos es totalmente aceptable si no se les considera objetos de salvación en sí mismos.

Lo que los católicos deberíamos preguntarnos es qué intención esconde el “regalo” de una estatua de Cristo, cuya financiación se ha efectuado mayormente por compañías brasileras que deducirán su costo de los impuestos, es decir del dinero con que deberían beneficiarse todos los peruanos. Un asunto de justicia, tema en que la Biblia insiste constantemente.
Por: Hno. Hugo Cáceres G., pág. 4 Mar Adentro)