25 marzo: Fiesta de la Anunciación de María

 25 DE MARZO: FIESTA DE LA ANUNCIACIÓN DE MARÍA En la Biblia se mencionan varios ángeles que anunciaron nacimientos de personajes importantes, ¿qué tiene de particular la anunciación a la Virgen María? El Hermano Hugo responde esta pregunta en su columna “Al encuentro con la palabra”. (Fuente: Mar Adentro - Marzo)


Los ángeles mencionados en la Biblia en narraciones llamadas “anuncio” o “anunciación” del nacimiento de un salvador son mensajeros (ángel significa literalmente mensajero) de Dios.
En Gn 18, uno o tres ángeles se aparecen a Abraham para anunciarle el nacimiento de Isaac (por momentos es Yahvé mismo). También hay anunciaciones por el nacimiento de Sansón (Jc 13) y de la misión de Gedeón (Jn 6), dos salvadores de Israel en tiempos de peligro para el pueblo.

El anuncio del nacimiento de Juan Bautista, precursor de Jesús, merece estudiarse como el modelo típico de narración en que un ser humano (el padre de Juan) tiene una experiencia que le confirma una misión: su hijo abrirá el camino por donde vendrá el Mesías (Lc 1).

Ya que estos mensajeros de Dios, aparecen en otros anuncios o avisos dirigidos al ser humano en momentos de salvación y los diálogos son muy similares en su contenido (aparición del mensajero, saludo, mensaje de parte de Dios, duda o incertidumbre, signo divino, asentimiento humano), se trata de un “modo” o “forma” de la Biblia de explicar, a través de una narración, una experiencia única en que Dios se abre paso en la historia y se comunica con los humanos para confirmarlos en una misión particular. El ángel saluda a Gedeón: “El Señor está contigo, valiente” (Jc 6,12) ¿No es similar al saludo a María?
Este 25 de marzo la Iglesia celebra la Anunciación a María del nacimiento de su hijo (Lc 1,26-38) y reconoce que este momento inefable en la vida de una jovencita judía, de alrededor de 15 años, significó la aproximación de Dios a su vida para invitarla a una misión única e irrepetible: ser madre del Salvador de la humanidad.

Lo que hace única esta narración es que no se trata del nacimiento de un héroe como Sansón (“Él empezará a salvar a Israel de los filisteos” Jc 13,5) o de un precursor como Juan (“Él preparará para el Señor un pueblo bien dispuesto” Lc 1,17) sino del nacimiento del Salvador definitivo: “Será grande, llevará el título de Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, para que reine sobre la Casa de Jacob por siempre y su reinado no tenga fin” (Lc 1,32-33).

La aceptación de esta misión, expresada en las palabras de María: “¡Aquí está la sierva del Señor!” representan la total sujeción de la primera cristiana a la voluntad de Dios, modelo que todos estamos enviados a seguir, cualquiera fuere nuestra vocación. Feliz fiesta de la Anunciación de María.