Caminando a la perfección

DOMINGO VII. T.O.CICLO A. D. 23.02.2014. MT. 5,38-48 - CAMINANDO HACIA LA PERFECCION Jesús nos enseña una nueva manera de vivir y de relacionarnos con las personas. El buen maestro se refiere a la Ley del talión, que era el código jurídico de su tiempo. Pero es imperfecto, y nos propone una manera desconcertante de actuar frente al mundo violento de su tiempo, como el nuestro.
1. El ojo por ojo y diente por diente: es la dinámica común del proceder de los violentos. Jesús nos propone una nueva manera de resistencia: el amor. En la historia humana ha habido distintas formas de resistencia pacífica, como la de Mahatma Gandhi frente a la opresión inglesa, hasta conseguir la liberación de su pueblo.
 
2. Jesús, nos habla de tres cosas bien concretas: al que te abofetea, te despoja de tu vestido y  te requisa u obliga a caminar con él(vv.39-42),era la costumbre de los romanos requisar personas y cosas, como hoy lo haría un ejército de ocupación. Nos enseña a no responder con la venganza, sino con el amor. Porque el amor es más fuerte que el odio.
 
Lo que hace a un cristiano diferente es que lleva grabado en sus corazones el AMOR, que supera todo tipo de violencia, nos hace capaces de comprender y vivir ese mensaje profundo de Jesús, quien con su testimonio de vida, supo enseñarnos aún en los momentos de su prisión, ante Caifás, cuando el soldado lo abofeteó le dijo: “Si he  hablado mal, demuéstrame la maldad, pero si he hablado bien, ¿Por qué me golpeas?”(Jn 18,23). A la violencia responde con el amor que es fruto de la verdad y de la justicia. El amor transforma las relaciones humanas que se basan en el respeto por la propia dignidad de hijos de Dios. El poder usa la violencia y el odio ante el indefenso. Y éste responde  con la verdad que nos libera de todo miedo y opresión. 
 
3. Jesús nos enseña a dar un salto profundo en las relaciones humanas: no se queda en la legislación antigua de amar a los conciudadanos (Lev 19,17 ss), amplía nuestra visión: “Amen a sus enemigos, oren por sus perseguidores. Así serán hijos de su Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos y pecadores”(vv.44-45). 
 
El pueblo de Jesús sentía odio y rechazo por los romanos que eran sus opresores y los consideraban enemigos. ¡Qué enseñanza  novedosa de Jesús! La diferencia está en que no podemos comportarnos como los que no conocen a Dios. 
 
Los creyentes tenemos que demostrar: la misericordia de Dios, la comprensión de un Dios justo que nos invita a cuidar la creación, a incluir aún a los enemigos. Porque el amor recrea y transforma una comunidad. Allí está el camino de la madurez de la fe. El proyecto de Dios está en cambiar el orden en las relaciones humanas. Y se basa en la santidad de Dios (Lev. 17-26). “Por tanto sean perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el cielo” (v. 48). Todos estamos llamados a sanar las heridas, a vencer los miedos para descubrir el amor a Dios y al prójimo. Porque somos santuarios de Dios. (Fr. Héctor Herrera, o.p.)