V Domingo de Pascua.Ciclo A.dD 18.05.20014.Jn 14,1-12 Yo soy el camino

vpascuaV DOMINGO DE PASCUA.CICLO A.DD 18.05.20014.JN 14,1-12 YO SOY EL CAMINO Jesús hoy, nos habla con mucha familiaridad en el evangelio de Jn 14,1-12 Él nos habla de su partida a la casa del Padre: “ Ya conocen el camino para ir donde voy” (v.4) Tomás le dice: “Señor no sabemos a donde vas, ¿cómo podemos conocer el camino? (v.5), y Jesús responde: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida: Nadie va al Padre, si no es mi” (v.6).El es el camino que nos conduce al Padre. Y en esa conversación cuando Felipe le dice “muéstranos al Padre”, Jesús nos responde: “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre” (v. 9) Porque él nos muestra el rostro misericordioso de Dios Padre, que se preocupa por la vida y la realización de sus hijos. ESCUCHAR AUDIO

Para todo ser humano recorrer el camino de la vida, siempre es un desafío y nos sentimos realizados cuando hemos descubierto a Jesús, como “la piedra elegida por Dios” (1 Pe. 2,4) y somos comunidad como las “las piedras vivas que participan en la construcción de ese templo espiritual” (1 Pe. 2,5) que es la iglesia. “Somos una raza elegida, un sacerdocio real, nación santa y pueblo adquirido para que proclame las maravillas del Señor” (1Pe 2,9).

Los discípulos sienten angustia y miedo ante la partida de Jesús. También nosotros hoy. Por eso el Maestro no nos abandona: la fe en El, nos conduce al Padre. Y si permanecemos fieles, él es fie. Y nos da ánimo: “Les aseguro, quien cree en mí hará las obras que yo hago, e incluso otras mayores, porque yo voy al Padre” (v.12)

“En este momento, con incertidumbres en el corazón, nos preguntamos con Tomás: ¿Cómo vamos a saber el camino?” (Jn.14,5) Jesús nos responde con una propuesta provocadora:”Yo soy el camino, la Verdad y la Vida”(jn. 14,5). El es el verdadero camino hacia el Padre, quien tanto amó al mundo que dio su Hijo único, para que todo el que en El tenga vida eterna (cf. Jn 3,16). Esta es la vida eterna:”Que te conozcan a ti el único Dios Verdadero, y a Jesucristo tu enviado” (Jn. 17,3). La fe en Jesús como el hijo del Padre en la puerta de entrada a la Vida. Los discípulos de Jesús confesamos nuestra fe con las palabras de Pedro: “Tus palabras dan vida Vida eterna” (Jn 6, 68); “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16, 16) (D.A. 101)

Somos su Iglesia, el pueblo de Dios en camino al Padre. Nuestra misión profética nos lleva a estar vigilantes y atentos a las realidades humanas: saber decidir con libertad y responsabilidad. Defender la dignidad y los derechos de todo ser humano más allá de de credos, raza y manera de pensar. El Dios en quien creemos está cerca, camina con nosotros y quiere la defensa de la Vida. Los obispos en Aparecida nos recordaban: “como profetas de la vida, queremos insistir que en las intervenciones sobre los recursos naturales no predominen los intereses de grupos económicos que arrasan irracionalmente las fuentes de vida, en perjuicio de naciones enteras y de la humanidad” (D.A. Nº471). Si Jesús es vida y ha venido para que tengamos la plenitud de la vida: amémosla, defendámosla y realicémonos como seguidores de Jesús. (Fr. Héctor Herrera, o.p.)