La paz una tarea urgente en Tierra Santa

guerraLA PAZ UNA TAREA URGENTE EN TIERRA SANTA El secuestro y posterior asesinato de tres jóvenes israelíes y luego, en venganza, de un adolescente palestino, prendió la mecha de una escalada de violencia y de odio entre Israel y Palestina, de la cual son víctimas los habitantes de la Franja de Gaza, desde el 8 de julio.

La paz entre ambos pueblos es urgente y sólo nace de un compromiso por la justicia. Todos los involucrados tanto los Hamas, que atacan con sus misiles a Israel, como el ejército de este país que invade y bombardea a la población, en nombre de su autodefensa, no se justifica de ninguna manera. Las víctimas son  niños, mujeres y varones del pueblo palestino. 

La Comisión de Justicia y Paz de España, se pronunciaba sobre este conflicto: “Llamamos una vez más, y no nos cansaremos de hacerlo, a las partes enfrentadas y a todos los actores implicados para que cesen de forma inmediata e incondicional las hostilidades y dirijan todos sus esfuerzos hacia la consecución de una paz justa y duradera mediante el diálogo, el reconocimiento mutuo y el respeto de los derechos humanos de las personas y los pueblos, que son la única opción para poner fin a este largo y sangriento conflicto.

La Comunidad Internacional no puede tolerar ni resignase ante esta violencia y debería tomar todas las medidas políticas, jurídicas y diplomáticas necesarias para evitar su repetición, así como para trabajar más intensamente a favor de la paz”.

Para evitar una repetición de este conflicto, debería formarse una comisión internacional que busque el respeto por los derechos de las personas y de los pueblos, buscando un diálogo sincero y una solución justa del derecho de ambos pueblos a vivir en paz y seguridad. Esto le corresponde a la Organización de las Naciones Unidas.

No se justifica que un estado, para sobrevivir en paz, no sólo mata y asesina a niños y mujeres, apropiándose de sus territorios, ni de otro lado por parte de unos grupos se fomente el odio de hermanos contra hermanos.

Una paz estable y duradera no será fruto de las armas y de irrecon-ciliación entre los pueblos, sino será fruto de la justicia, de la comprensión y el diálogo y el recono-cimiento del estado palestino a su derecho a vivir como nación digna de parte de Israel y de las naciones unidas, así como el reconocimiento de los países árabes a reconocer el derecho de los israelíes a vivir en esa paz que anuncia Isaías: “De sus espadas forjarán arados, de las lanzas hoces, no se alzará nación contra nación”(Is. 2,4)

Si hay la voluntad política y el deseo sincero de ofrecer la seguridad a ambos pueblos, los organismos internacionales habrán cumplido su rol de terminar con una ola de violencia agravada en los últimos tiempos.

Necesitamos la fuerza de la oración, ha señalado el Obispo de Roma, Francisco: “La oración nos ayuda a no dejarnos vencer por el mal, ni a resignarnos que la violencia y el odio tomen la mejor posición sobre el diálogo y la reconciliación. Exhorto a las partes interesadas y a todos quienes tienen responsabilidad política a nivel local e internacional a no ahorrar oraciones y a no ahorrar ningún esfuerzo para hacer cesar cualquier hostilidad y conseguir la deseada paz para el bien de todos”(Papa Francisco 13.7.14).