Domingo 25 T.O. Ciclo A. D. 21.09.2014. Mt. 20,1-16. Vayan a mi viña

viñaDOMINGO 25 T.O. CICLO A. D. 21.09.2014. MT. 20,1-16. VAYAN A MI VIÑA Pepe y Katy estudian en la universidad. Quieren vivir y dar a conocer a Cristo. Los atiende un joven laico y los invita a la comunidad. Les da la misión ir a las comunidades campesinas junto con otros jóvenes. Unos trabajan desde las 5 a.m. otros van a trabajar con los campesinos hacia el mediodía y otros al atardecer recogen la cosecha. Ellos no trabajan por ningún jornal, quieren conocer la vida y la realidad de los pobres. Trabajar en la viña en igualdad de condiciones, nos habla hoy el evangelio de Mt 20,1-16. ESCUCHAR AUDIO

A veces estamos tan apegados a lo material, y quienes detentan el poder, no les importa despojar a los pobres campesinos de su tierra ni el medioambiente ni la salud de la población en nombre del desarrollo no planificado, acusando a quien se oponga a sus proyectos. El aferrarse al dinero, la ambición y la codicia, contrasta con la generosidad de Dios. Jesús nos muestra a ese propietario que es Dios, que sale en busca del necesitado para hacerlo trabajar en su viña (vv.1-6). Dios da a cada uno según lo convenido. Porque la justicia de Dios es más grande que la justicia humana. La relación con Dios no es legalista: “yo te sirvo, tú me pagas”; sino las relaciones con Dios es de un Padre con sus hijos. Dios se fija no en nuestros méritos, sino en la necesidad. Quien necesita de su amor lo buscará con ardiente corazón. El evangelista Mateo, a través de ésta parábola nos muestra la experiencia de la comunidad cristiana, algunos no entendían, como los que se habían convertido al cristianismo tuvieran el mismo reconocimiento en la Iglesia. Igual puede sucedernos hoy: no querer entender que todos los creyentes tenemos el mismo reconocimiento en la comunidad, porque somos amados de Dios y su amor tiene que extenderse entre nosotros libremente.

El profeta Is.55,6-9 nos recuerda que cuando Israel dio las espaldas al proyecto de Dios de participación justa e equitativa de los bienes de la creación, rechazó a Dios. Ahora le habla de un retorno con esperanza: “Busquen al Señor mientras se deje encontrar, llámenlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino y el criminal sus planes, que regrese al Señor y él tendrá piedad a nuestro Dios que es rico en perdón (Is. 55,6-7). Los caminos de Dios son distintos al de los hombres. A veces construimos muros de injusticia, esclavitud de niños, as, narcotráfico, secuestros de inocentes, muerte y violencia por doquier.

Jesús nos ofrece su Palabra de vida que es capaz de doblegar los corazones para sembrar el amor, la justicia y el justo reparto de los bienes de la tierra para que nadie perezca de hambre ni de sed. Si somos cristianos busquemos a Cristo y escojamos una vida digna.

Que nuestro vivir sea Cristo en nuestra manera de actuar y de pensar, sin rechazar a nadie, nos recuerda el apóstol Pablo en Filp. 1,20.24-27. Quien trabaja con amor a Dios y a su prójimo, gratuitamente sembrará la gracia y el don de Dios, aún entre los que no conoce. (Fr. Héctor Herrera, o.p.)